I

Maison Atelier

Si bien André Gas aporta a diario el impulso creativo, cada joya ve la luz gracias a la maestría de un equipo de más de 80 artesanos. Siguiendo un proceso preciso, las piezas se cortan, se ensamblan, se pulen, se martillean, se cepillan, se ensartan, se empaquetan, se esmaltan y se trabajan a mano. Un simple aro de plata, por ejemplo, requiere 13 operaciones diferentes.

II

Transmisión e innovación

Desde 1969, la artesanía es el alma de cada creación de Gas Bijoux. En 2011, el Estado francés lo reconoció otorgando a la Maison la distinción «Entreprise du Patrimoine Vivant», el máximo reconocimiento para los saberes excepcionales.

En el taller de Marsella conviven diez oficios especializados: orfebres, esmaltadores, engastadores, plumajistas, grabadores, pulidores... Una simple pulsera tipo «créole» requiere trece operaciones. Gas Bijoux crea en series limitadas: cuando se agota el material, la serie se detiene. Es esta exigencia la que marca la diferencia.

Este saber hacer se transmite y se reinventa en cada colección. Como Amarante —nacida de un pendiente de los años 80, reinterpretado tras dos años de desarrollo y veinte maquetas—, cada creación es un acto de transmisión viva, entre el legado y la luz.

Cada pieza que sale de nuestro taller lleva consigo el legado de un gesto vivo.

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